El Gobierno de Texas anunció que tomó posesión de nueve islas ubicadas en el Río Bravo, en la frontera entre México y Estados Unidos, y autorizó el ingreso de elementos de seguridad para realizar labores de limpieza y vigilancia en esos terrenos.
La decisión fue anunciada por Dawn Buckingham, comisionada de Tierras de Texas, quien señaló que las islas, ubicadas entre Laredo y McAllen, podrían ser utilizadas por grupos criminales para actividades de narcotráfico y contrabando.
Ante esta medida, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México pidió respetar el Tratado de Límites de 1970, el cual establece que la frontera entre ambos países sigue el centro del cauce normal del Río Bravo.
La dependencia señaló que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) es la única instancia facultada para determinar a qué país pertenece cada isla, por lo que ninguna autoridad estatal puede modificar por cuenta propia los límites fronterizos.
Por su parte, el Gobierno de Texas argumentó que realizó una revisión de mapas históricos, fotografías aéreas y registros geográficos para establecer la propiedad de estos terrenos. También indicó que la medida busca facilitar las operaciones de seguridad en la frontera.



