Especialistas en salud pública y organizaciones de la sociedad civil solicitaron formalmente a la Cámara de Diputados una revisión y aumento significativo a los impuestos aplicados a las bebidas alcohólicas y al tabaco. La propuesta busca actualizar un esquema fiscal que no ha tenido modificaciones desde el año 2014, con el objetivo de mitigar los daños a la salud que generan estos productos en la población.
Carlos Guerrero, economista de la salud sénior en Economics for Health de la Universidad Johns Hopkins, explicó que el actual modelo impositivo, basado en un porcentaje sobre el precio, presenta desventajas tanto para la administración tributaria como para el bienestar social. El especialista sugiere transitar hacia un esquema de cuotas fijas por cantidad física del producto.
“Es recomendable considerar un cambio de estructura hacia un tipo que se llama ad quantum, que son impuestos aplicados, que son un monto monetario fijo por una cantidad física del producto que genera daños a la salud, en este caso el alcohol.”
Evidencia internacional desmiente el impacto en el comercio informal
Sobre el argumento de que un incremento en los gravámenes podría incentivar el comercio informal, Guerrero señaló que la evidencia internacional demuestra que la penetración del mercado ilícito no depende del monto de los impuestos, sino de factores como el estado de derecho y la fortaleza de los esquemas de fiscalización. Según el experto, México mantiene impuestos relativamente bajos en comparación con las recomendaciones internacionales.
“En México, los impuestos tanto al tabaco como al alcohol son relativamente bajos. Todavía hay muchas áreas de oportunidad para fortalecer los impuestos al tabaco y, respecto a las bebidas alcohólicas, también los impuestos aplicados a esos productos se encuentran entre los más bajos del mundo.”
El economista enfatizó que esta medida no debe interpretarse como un castigo a los consumidores, sino como una estrategia de salud pública necesaria.
El consumo de sustancias se da en edades tempranas en México
Explicó que gran parte de la población que consume estas sustancias desarrolló adicciones a edades tempranas, entre los 12 y 16 años, cuando carecían de información suficiente para tomar decisiones racionales, lo que deriva en problemas de autocontrol.
“Los impuestos, que también se les llaman impuestos saludables, son un mecanismo justamente para ayudarle a estas personas a reducir su consumo y, al mismo tiempo, también tiene un efecto positivo en las finanzas públicas para recuperar al menos una parte de los enormes costos económicos que causan estos productos.”
“Es una medida de salud pública que la Organización Mundial de la Salud reconoce como la más costoefectiva y potencialmente también la más efectiva para reducir el consumo de estos productos que generan daños a la salud y al mismo tiempo reducir estos enormes costos económicos que le generan a la sociedad.”



