Las horas extra son un beneficio tradicional del trabajador que, a cambio de hacer jornadas un poco más extendidas, recibe un beneficio económico sustancioso que le permite tener una mejor calidad de vida.
En la actualidad, aunque este beneficio está limitado por la ley a nueve horas semanales y tres por días, la realidad es que patrón y trabajador pueden llegar a acuerdos que les permitan jornadas extendidas sin límite, a cambio de pagos dobles e incluso triples.
“Con la nueva ley las horas extras aumentan: actualmente solo se permiten nueve horas extras semanales y tres diarias. Con la reforma, se permitirían hasta doce horas extras por semana y cuatro por día.
“Además se estipula que únicamente cuatro horas semanales se pagarán al triple, límite que hoy en día no se establece en la ley”, explica Estefanía Rueda, socia del despacho Littler, especializado en derecho laboral.
Tiempo, horas y flexibilidad
En el nuevo proyecto de ley, las horas extras están prohibidas para los menores de edad, aun cuando estén laborando con un permiso de sus padres o tutores. Además, los patrones deberán llevar un registro electrónico para garantizar que las horas extra se miden adecuadamente.
“La duración de la jornada diaria podrá flexibilizarse: la empresa y el empleado podrán pactar días más largos o más cortos, siempre y cuando no se pasen del total semanal”, detalla la experta.
Aunque no desaparecen, las horas extra ilimitadas, en las que un obrero incluso podía trabajar más de 12 horas al día, quedaron completamente abolidas y en lo sucesivo, de acuerdo con la norma, será más difícil que patrones y empleados lleguen a acuerdos fuera de la reglamentación laboral.
Adicionalmente, las horas extra serán completamente voluntarias, y un empleado podrá negarse a cumplir un horario extendido sin que ello implique sanciones, descuentos o cualquier otra represalia por parte del patrón.



