El Ministerio del Trabajo de Brasil informó que la mujer fue localizada en una residencia de la ciudad de Fortaleza, donde realizaba tareas domésticas bajo condiciones de explotación. La víctima, cuya identidad se mantiene protegida, fue liberada tras una operación de inspección laboral.
La mujer comenzó a trabajar en 1971, cuando tenía apenas 7 años. Fue entregada por su propia madre a la familia empleadora, en un contexto de pobreza extrema. Desde entonces, quedó sometida a un régimen de trabajo sin salario, sin vacaciones y sin posibilidad de estudiar.
De acuerdo con su testimonio, en 1982 pasó a servir en la casa de la hija de su primera patrona. Décadas después, en 2014, fue trasladada a otra residencia vinculada a la misma familia, donde continuó realizando las mismas labores domésticas, siempre bajo condiciones de explotación.
La fiscal especializada Maria Neuzeli explicó que la víctima “vivía en una especie de prisión”. Nunca desarrolló autonomía y llegó a creer que recibir comida, ropa y alojamiento era suficiente compensación por su trabajo. La falta de acceso a educación le impidió aprender a leer y escribir.
El Ministerio del Trabajo catalogó el caso como uno de los más prolongados de trabajo análogo a la esclavitud registrados en Brasil. La institución subrayó que la explotación laboral doméstica sigue siendo un problema persistente en el país, pese a los avances legales en materia de derechos humanos.
La mujer fue trasladada a un albergue temporal y recibirá apoyo psicológico, asistencia social y capacitación laboral para iniciar una vida independiente. Las autoridades confirmaron que se abrirán procesos judiciales contra los responsables.



