Durante la inauguración de la primera cumbre contra el fentanilo, el director de la DEA, Terry Cole, lanzó una advertencia que ha encendido las alarmas en la relación bilateral: aseguró que existe una “peligrosa conexión” entre los cárteles y el Gobierno de México, afirmando que ambos son “inseparables”.
Las declaraciones de Cole se producen en un momento de alta tensión entre México y Estados Unidos, marcado por el recrudecimiento de la crisis del fentanilo y las presiones de Washington para que México intensifique su cooperación en la lucha contra el narcotráfico.
El funcionario estadounidense subrayó que la expansión de los cárteles y su capacidad de infiltración en instituciones mexicanas representan un riesgo directo para la seguridad regional. “La amenaza no es solo criminal, es política”, enfatizó, aludiendo a la necesidad de enfrentar la crisis con medidas conjuntas y contundentes.
La cumbre, celebrada con la participación de autoridades de ambos países, busca establecer mecanismos de coordinación más estrictos para frenar el tráfico de fentanilo, droga que ha provocado una emergencia de salud pública en Estados Unidos.
Las palabras de Cole, sin embargo, han generado controversia, pues implican un señalamiento directo hacia el gobierno mexicano, lo que podría tensar aún más las relaciones diplomáticas. Mientras tanto, organizaciones civiles y expertos advierten que este tipo de declaraciones pueden alimentar discursos de confrontación en lugar de cooperación.



