Estados Unidos lanzó una nueva oleada de ataques aéreos contra Irán con una duración aproximada de noventa minutos, en unaEstados Unidos lanzó una nueva oleada de ataques aéreos contra objetivos iraníes, en una operación que se prolongó por alrededor de 90 minutos y que tuvo como blanco principal sistemas de defensa costera y depósitos de misiles en la isla de Greater Tunb, ubicada en el estratégico Estrecho de Ormuz. Según reportes militares, la ofensiva fue coordinada por el Comando Central estadounidense y se ejecutó con aviones de combate, drones y buques de guerra, en el marco de la reanudación del bloqueo naval a puertos iraníes.
Las autoridades iraníes confirmaron explosiones en Bandar Abbas, Qeshm, Hengam, Sirik y Bushehr, además de daños en instalaciones militares en Bampur, donde trece misiles estadounidenses habrían impactado causando la muerte de varios soldados. El Ministerio de Salud de Irán informó que más de treinta civiles perdieron la vida y al menos doscientas sesenta personas resultaron heridas como consecuencia de los bombardeos.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró haber lanzado ataques contra bases estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Jordania, lo que evidencia una rápida escalada del conflicto.
La dimensión regional de estos enfrentamientos es significativa, ya que el Estrecho de Ormuz concentra cerca del veinte por ciento del comercio mundial de petróleo y gas. El riesgo de interrupciones en el suministro energético ha provocado un repunte en los precios internacionales del crudo, que registraron un aumento cercano al uno por ciento tras conocerse la ofensiva. Analistas advierten que la situación podría agravarse si Irán decide utilizar a sus aliados hutíes en Yemen para cerrar el paso por Bab el-Mandeb, otro corredor vital para el transporte de hidrocarburos.
Este episodio se produce después de que un alto el fuego temporal, firmado semanas atrás con el objetivo de abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní, quedara roto por la intensificación de las hostilidades. La guerra, iniciada el 28 de febrero de 2026 con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha entrado en una fase de mayor tensión, con consecuencias directas para la seguridad marítima y la estabilidad económica global.
La nueva oleada de ataques refleja la intención de Washington de debilitar la capacidad iraní de amenazar barcos comerciales y de proyectar fuerza en la región.



