La Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO) nace como un bloque multilateral que pretende fijar las reglas de la gobernanza tecnológica en un momento de acelerada expansión de la IA.
Con sede en Shanghái, la WAICO se presenta como una institución independiente que aspira a coordinar políticas globales de seguridad, ética y desarrollo de sistemas autónomos.
El acuerdo fue firmado por 29 países, entre ellos Rusia, Kazajistán, Pakistán, Indonesia, Brasil, Cuba y Venezuela, además de diez naciones africanas y doce asiáticas.
La diversidad de los miembros fundadores otorga a la organización un carácter representativo del llamado Sur Global, reforzando la idea de que la IA no debe quedar en manos de “un puñado de empresas o países”, como advirtió Guterres en su discurso inaugural.
China y Rusia aparecen como los principales impulsores del proyecto, que se plantea como alternativa al modelo de gobernanza digital promovido por Washington y Silicon Valley. El pacto establece que la IA debe ser “centrada en el ser humano”, con un enfoque que priorice la seguridad, la justicia y el beneficio común.
Este planteamiento busca desacoplar el desarrollo de la IA de la infraestructura tecnológica dominada por Estados Unidos, especialmente en el ámbito de chips y modelos fundacionales.
El presidente chino, Xi Jinping, destacó que la creación de la WAICO es “un hito en la historia del desarrollo de la inteligencia artificial” y una respuesta a la demanda del Sur Global de participar activamente en la definición de las reglas de esta tecnología.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, firmó el acuerdo en nombre del gobierno chino, subrayando que el desarrollo tecnológico es una prioridad absoluta para la diplomacia de Pekín.



