Venezuela.- En medio de la tragedia que dejaron los sismos del 24 de junio en el norte del país, el gobierno venezolano aseguró que sus campos petroleros continúan operando con normalidad. Mientras miles de familias enfrentan la emergencia humanitaria, las autoridades destacan que la principal fuente de ingresos del país no se ha visto interrumpida.
Los terremotos, que provocaron la muerte de más de cuatro mil personas y dejaron a decenas de miles de damnificados, generaron un escenario de devastación sin precedentes en más de un siglo. Sin embargo, el Ministerio de Petróleo informó que las instalaciones estratégicas no sufrieron daños estructurales graves y que la producción se mantiene estable.
La continuidad de la actividad petrolera ha sido presentada como un símbolo de resistencia nacional. Funcionarios señalaron que brigadas técnicas realizaron inspecciones inmediatas en refinerías y campos de extracción, confirmando que los sistemas de bombeo y transporte siguen operativos.
Al mismo tiempo, el país enfrenta una crisis humanitaria marcada por la falta de viviendas, servicios básicos y atención médica para los damnificados. El contraste entre la estabilidad de la industria petrolera y la fragilidad de la vida cotidiana de miles de venezolanos refleja la complejidad de la emergencia.
El gobierno anunció que se entregarán viviendas a los afectados en los próximos días, mientras se mantiene la prioridad de garantizar la seguridad energética.



